Cuando hablamos de la impermeabilización de una cubierta plana o semiplana en un edificio de uso industrial, logístico o comercial, tenemos claro que la lámina impermeabilizante es la responsable de que no haya filtraciones de agua, pero de forma genérica no se tiene lo suficientemente claro que el principal enemigo de dicha lámina y el conjunto de la cubierta es la acción del viento.
La succión del viento en una cubierta es muy fuerte, sobre todo en algunas zonas como las esquinas, aunque depende de la tipología, diseño y detalles de cada cubierta porque no hay un patrón igual para todas.

Estos argumentos cogen más importancia si cabe en los tiempos actuales, donde vemos que el clima se está convirtiendo en más extremo, con episodios de fuerte viento y virulentas tormentas de una forma más habitual, que tiene una gran incidencia en el comportamiento de las cubiertas de los inmuebles.
Por todos estos motivos, es muy importante cuando una propiedad, proyectista o contratista tiene que tomar una decisión en relación con esta partida, que se tome en consideración todos los detalles importantes que hacen más duradera a medio y largo plazo la cubierta, en especial el cálculo de succión de viento y que se cumpla en la instalación, en vez de mirar únicamente el mínimo precio.
Cuando la decisión se toma en base a un precio y que este sea el más bajo tenemos que saber que “estamos comprando boletos para que algún día nos toque el gordo”, pero no precisamente para que se llene nuestra cuenta bancaria, sino para que se vacíe por la reparación o sustitución de la cubierta elegida con el criterio económico mínimo. Y no es plan gastarse el dinero dos veces.
La tipología de cubierta más habitual en el tipo de edificaciones comentadas es la cubierta DECK, compuesta de chapa grecada, aislamiento térmico y una terminación final de lámina impermeabilizante. En relación a la última capa, que queda a intemperie me centro en las láminas que no van adheridas, que son las más habituales y que corresponden a las láminas sintéticas, por ejemplo, PVC, TPO, FPO, FPO-E y EBA.
Entrando en materia técnica, siempre que se hace una ejecución o rehabilitación de una cubierta, en donde la lámina impermeabilizante sintética queda a intemperie hay que hacer un cálculo de viento, aunque la cubierta sea muy pequeña.
Y hay que hacerlo bien, teniendo en cuenta la seguridad de la cubierta, la durabilidad a largo plazo y no haciendo trampas con el objetivo de obtener el coste que queremos y no el que aporta durabilidad. Por desgracia, en este sector se ve de manera demasiado habitual cubiertas de todos los tamaños y especialmente cuanto más grandes son, cálculos de viento llevados al límite, metiendo dobles fijaciones en un mismo punto para ahorrar líneas de soldadura, no anclando de forma perimetral la base de la cubierta, no separando la lámina de desarrollo de peto respecto a la base, etc…
También se ven cálculos de viento en los que no se describen correctamente las fijaciones a emplear o en los que se utilizan fijaciones que no cuentan con homologación europea ETE y ni siquiera cumplen con los requisitos mínimos de calidad o resistencia a la corrosión. Es obligatorio verificar que las fijaciones empleadas para fijar una cubierta cumplen con la normativa vigente y disponen de su homologación europea. Sin ser obligatorio, es muy recomendable que las fijaciones a emplear cuenten con ensayos de sistema de succión de viento que aseguren que los valores de resistencia a succión de las fijaciones son correctos y han sido validados y homologados por institutos independientes.
Lo peor que puede pasar y en no pocas ocasiones pasa, es que haya un cálculo correcto y se acabe instalando tornillería y placas de reparto que no cumplen las normas en aras de ahorrar costes.
También se puede ver en ocasiones lo más lamentable, que ni siquiera se haga cálculo de viento y se haga la ejecución a conveniencia de quien la instala sin un criterio de calidad y seguridad marcado y que siempre está marcado por ahorrar de donde no se hay que ahorrar.

Si hay una partida que tiene responsabilidad en cualquier edificación esa es la cubierta y tengamos claro que ninguna empresa fabricante de lámina o instaladora del sistema “da duros a cuatro pesetas”, por lo que los precios bajos son un claro detonante de baja calidad de materiales y ejecución.
Por parte de proyectistas o direcciones facultativas no se puede dejar de ser muy exigentes en este asunto, porque si un día hay un problema y parte de la cubierta sale volando, nadie se va a querer hacer responsable y por ese motivo hay que asumir la responsabilidad con la seguridad de no equivocarse y eso es compatible siendo garantistas y exigentes en el cálculo de viento y la comprobación de que se respeta perfectamente, por muchas coacciones que haya de alguna parte interesada en ahorrar de donde no se puede ahorrar.
Por lo tanto, es muy recomendable revisar y analizar la validez de los cálculos. No por recibir un cálculo de fijaciones realizado por un fabricante de lámina o fijaciones darlo por bueno, sino comprobar que las hipótesis que se han tenido en cuenta en esos cálculos son válidas para la cubierta en concreto (revisar el grado de aspereza, el tema de la doble fijación cómo se ha considerado, si los anchos de lámina son razonables en cada zona, o fijar un criterio mínimo de fijaciones/m2 para evitar situaciones en las que se pongan fijaciones cada 0,5 mts en láminas de más de 2 m. de ancho).
Como conclusión, se puede afirmar que una de las acciones más importantes a la hora de diseñar una cubierta con impermeabilización de intemperie es el cálculo de viento garantista y más aún si cabe, hacer las auditorias pertinentes para asegurar que lo que los valores que aparecen en el cálculo de viento se llevan a cabo en la ejecución tal como se han descrito y calculado.
Para una información más técnica y profunda se recomienda descargar la Guía técnica de fijaciones para cubiertas de AiFim.
https://aifim.es/actualidad/guia-tecnica-de-recomendaciones-para-el-diseno-y-calculo-de-fijaciones-para-sistemas-de-impermeabilizacion-de-cubiertas-planas/