En varios artículos anteriores, he hablado de la importancia de las fijaciones, de la importancia del cálculo de viento e incluso en mi anterior artículo de quien debería elaborar dicho calculo, generando un interesante debate.
En esta ocasión hablo de las consecuencias de ejecutar la impermeabilización de una cubierta DECK no siguiendo de forma estricta lo que indica un cálculo de viento elaborado de manera correcta.
Hace unas semanas se puso en contacto conmigo en estado de desesperación una propiedad industrial que tiene una cubierta en un almacén de gran altura con una antigüedad de 3 años. Ya unos meses antes se habían puesto en contacto para hacer un análisis de la cubierta porque habían tenido un deterioro parcial por acción del viento, donde en algunas zonas centrales de la cubierta habían fallado unas cuantas fijaciones y tuvieron que hacer un “reclavado” de algunas zonas, por lo que está cubierta ya había dado señales de debilidad.
En pleno análisis durante meses de ver porque motivos esto había pasado y de quien era la responsabilidad, se presenta un día de vientos muy fuertes junto con lluvia, de esos que cada vez son más habituales debido al cambio climático y una gran parte de la cubierta sale volando. Esa gran parte son unos 1.250 m2 de la parte central, sobre una superficie total de 4.000 m2.
En esos varios meses de análisis, la propiedad no cejó en su insistencia en pedir al contratista principal y la empresa que ejecutó la cubierta el cálculo de viento sobre el que se habían basado para la ejecución, para determinar si la ejecución estaba hecha de manera correcta. Casualmente dicho cálculo de viento no apareció nunca y el resultado ya se ha comentado en el párrafo anterior.
Cuando una parte de una cubierta se desprende, lo más habitual es que suceda en la zona más critica en lo que ha succión de viento se refiere, es decir, en una esquina. Pero en esta ocasión se desprendió en la zona en la que menos incidencia tiene el viento, en la zona central, más adelante veremos por qué.
Lo que puedo afirmar por mi parte, es que este ejemplo es la cubierta de intemperie “volada” más radical en la que yo he estado, por lo dantesco de la situación al coronar el último peldaño de la escalera de acceso y soltar por la boca una palabra malsonante de sorpresa y exclamación. Y ver semejante superficie de la cubierta totalmente desprotegida.

Entre otros detalles porque la fuerza ejercida por la gran masa de lámina fue frenada por la barandilla de la cubierta, como se puede ver en las fotos completamente deformada y lo cual es probable que evitara que una parte de esta gran “vela” saliera volando antes de que los operarios de este almacén sujetaran la parte más “amontonada” de la lámina con una gran eslinga a la estructura de la escalera de cubierta.

Otra situación dantesca era la del interior del almacén, carente de impermeabilización de cubierta en más de 1.000 m2 en pleno temporal de viento y lluvia y cayendo el agua a chorro en algunos puntos desde 42 mts de altura e inutilizando el producto almacenado listo para salir por los muelles de carga en un camión para entregar al cliente final.
Explicado el preámbulo y puesto sobre la mesa semejante problema de costes desmedidos, analicemos las causas por las que esto ha llegado a pasar.
Hay 3 factores principales por lo que esto pasa:
- A priori, viendo que el cálculo de viento no aparece, pueden pasar dos cosas, que no se haya elaborado, cosa poco usual en una cubierta de este tipo. O que habiéndose elaborado no se haya respetado, cosa que es más habitual de lo que debería cuando se contrata la ejecución de una cubierta al mínimo precio.
- La lámina impermeabilizante era una lámina de PVC de una calidad muy básica a tenor de los desgarros de la armadura interna en líneas muy largas, lo cual da a entender que la armadura interna que tiene que evitar el desgarro no era de la mejor calidad del mercado. Sumado a que el espesor de la propia lámina es el menor que hay en el mercado 1,2 mm y que en el resto de Europa no se suele utilizar en cubiertas de intemperie. Para una cubierta de estas características y la gran altura de esta, es poco recomendable utilizar el mínimo espesor. Otro factor donde el mínimo precio suele salir a relucir.
- Como tercer factor principal esta la escasa distancia entre el borde lateral de la lámina respecto al eje donde se han colocado las fijaciones en donde apenas hay 2 cm y en muchos casos 1 cm, lo cual da poco margen de resistencia a la armadura interna de la lámina puesto no es lo mismo tener 1,5 cm desde la perforación de la fijación al borde, que tener 6 cm por poner un ejemplo. La resistencia se multiplica a mayor distancia, pero por el contrario hay un mayor desperdicio de lámina y este es otro factor donde el mínimo precio deja su impronta.

De todas formas y según se explicaba en el punto B en relación con la calidad de la lámina y su armadura interna, en una zona que las fijaciones estaban puestas a 5 cm del borde de la lámina, se puede ver como la armadura interna no ha hecho la función que debería de evitar el desgarro.

Una vez recogida toda la información, la propiedad pide que se haga una valoración de la rehabilitación de la cubierta, cosa que en el estado que se encontraba, quiere decir que para hacerlo de una manera correcta, fiable y en consonancia con un edificio con 3 años de antigüedad, consiste en desmontar la cubierta entera excepto la chapa de base y volver a ejecutar y renovar el aislamiento de lana de roca completamente empapada y destrozada en muchas zonas por el golpeo que ha azotado la lámina y donde en puntos concretos el espesor de la lana de roca ha pasado de 80 mm a 20 mm esparciendo todas las fibras por la cubierta y los alrededores del edificio. Y volver a impermeabilizar la cubierta con un cálculo de viento bien eleaborado, respetarlo en la ejecución, e instalar una lámina impermeabilizante de un espesor de 1,8 mm o 2,0 mm de buena calidad que tiene una resistencia al desgarro y durabilidad optima durante decenas de años.
Por lo tanto, se lleva a cabo la elaboración de un cálculo de viento que arroja la información pertinente (y que se muestra en este articulo) para demostrar que la cubierta ejecutada según se hizo en su origen no tiene la suficiente densidad de fijaciones.
El cálculo de viento arroja los siguientes datos en relación con la densidad de fijaciones que en este caso es muy alta:
- Zonas de esquina: 11,06 Fijaciones/m2
- Zonas de perímetro (7,5 mts perimetrales): 11,06 Fijaciones/m2
- Zona central: 4,94 Fijaciones/m2
Un cálculo de viento que en la zona central y por lo tanto la menos crítica, da una densidad cercana a 5 fijaciones/m2 ya de un primer vistazo se ve que el cálculo es muy potente. En total el cálculo arroja que para los 4.000 m2 de medición hacen falta más de 29.000 fijaciones en la lámina, más las que lleva el aislamiento que son otras 9.000 fijaciones.

Para cumplir con este número de fijaciones en cada una de las zonas el cálculo nos dice lo siguiente:
Que en las zonas A y B de esquina y perímetro que comprende un total de 1.530 m2, el ancho de lámina tiene que ser de 50 cm y la distancia entre fijaciones de 23,8 cm, es decir, una fijación por cada greca. Además, hay otro dato importante y es que pide un solape de 12 cm para que cada fijación esté a 6 cm del borde la lámina.

En la zona C central, que comprende una medición de 2.450 m2 el cálculo nos dice que el ancho de lámina tiene que ser de 1 metro y la distancia entre fijaciones de 23,8 cm, es decir, una fijación por greca. Y hay otra exigencia de solape más amplia que la anterior, en este caso de 15 cm para que cada fijación esté a 7,5 cm del borde la lámina.

Y muy importante, debido a los solapes que marca el cálculo, hay un consumo a mayores de lámina en relación con el área de la superficie a cubrir de casi 1.000 m2, para ser exactos 919 m2 lo cual supone un 23% de consumo de lámina y esto es un coste que el contratista especializado debe tener en cuenta para cumplir con las especificaciones y seguridad del cálculo de viento.
Con el cálculo de viento totalmente claro, vamos a ver las causas por las que está cubierta se ha volado.
En primer lugar, lo que vemos es que la zona que se ha volado es principalmente la zona central, por lo tanto, vamos a examinar el ancho de la lámina, la distancia entre fijaciones, el número de fijaciones por greca y el solape de la lámina.

Según se aprecia en las fotografías y las indicaciones marcadas sobre las mismas, vemos el motivo claro por el cual se ha volado la cubierta. El ancho de lámina sí que se ha respetado, pero no se pusieron el número de fijaciones suficientes para llegar a la densidad de fijaciones estimada en el cálculo de viento, tanto en separación entre las mismas, como en el número de fijaciones por greca. Además, tampoco se ha respetado el solape de la lámina y la distancia a dejar entre el borde la lámina y la perforación de la fijación. Esto sumado a que la lámina impermeabilizante es de 1,2 mm la de menor espesor que se comercializa y por lo tanto, la de menor resistencia mecánica, ha dado como resultado que cuando el viento ha succionado con fuerza se han juntado estos 3 detalles y la lámina ha salido volando.
Ahora nos vamos a fijar en la zona perimetral, que salvo en la unión con la zona central y algún punto concreto, no se ha volado.
El cálculo de viento refleja que en la zona perimetral tiene que haber 7,5 mts con bandas de 0,5 mts lo que da como resultado 15 bandas de 0,5 mts. Si nos fijamos en la imagen, vemos que efectivamente están instaladas esas 15 bandas de 0,5 mts, de las cuales 13 han quedado en su sitio después del siniestro y las 2 primeras bandas de 0,5 cm que conectaban con la zona central han volado.

Por lo tanto, los motivos por los que han volado las dos primeras bandas en el punto de la fotografía marcadas de diferente color son varios, el primero por la propia inercia de la zona central de más de 1.200 m2 que ha volado y lógicamente ha intentado arrastrar la zona perimetral.
En la siguiente fotografía se muestra la línea de fijaciones de la banda número 13 desde el peto, que es la banda que ha contenido el volado del perímetro. Es decir, las bandas de 0,5 metros número 14 y 15 desde el peto han volado por la inercia de la masa de lámina grande del centro de la cubierta y previsiblemente porque no se han respetado los solapes mínimos que marca el cálculo, que sumado al mínimo espesor de lámina se ve como ha rasgado la misma.

También vemos que en esta zona sí que se ha respetado la distancia entre fijaciones, es decir, unos 24 cm y una fijación por greca. Por ese motivo la zona perimetral ha aguantado bastante bien. Pero como se recalca no se ha respetado el solape de 12 cm porque la fijación debería estar a 6 cm del borde de la lámina y el eje de la perforación de la fijación está a 2 cm del borde en el mejor de los casos y se muestra el desgarro de la lámina.

Ahora vamos a analizar otro punto volado que es la zona de peto de los exutorios.
En primer lugar, se observa que la manera de anclar la lámina al peto del exutorio se ha hecho de la manera más económica posible, es decir, encolando la lámina y no colocando ningún tipo de perfilería con anclaje mecánico. Es mucho mas efectivo y resistente poner un perfil colaminado anclado mecánicamente al exutorio y posteriormente soldar la lámina a dicho perfil. Es más, este perfil puede tener un pliegue a 60º que además de darle más resistencia, deja un espacio para alojar el sellado. Esa es la manera óptima de hacer la ejecución del peto perimetral en un exutorio, pero desde luego no es la barata.

También se puede ver que, en la zona del peto perimetral contra el exutorio, aun estando las fijaciones a más de 6 cm del borde, la baja resistencia al desgarro de la lámina, por la básica calidad de esta y su armadura interna, además del espesor mínimo de 1,2 mm, también ha rasgado hasta que la fijación ha salido por el desgarro.

Dicho todo esto, en la zona perimetral de la cubierta y en los perímetros de los exutorios, claraboyas u otros elementos que tengan más de 1 metro en cada lado del perímetro, el sistema se puede mejorar mucho a cambio de una seguridad muy superior, pero que no es compatible con aceptar presupuestos al mínimo precio.
Consiste en instalar una barra metálica de diseño especifico en los perímetros de un mínimo de 2,00 mts de largo, con un cordón de soldadura en la parte en la que está el peto. Este sistema reparte las cargas de manera más uniforme en todo el perímetro y aumenta mucho la resistencia, puesto además de la propia fijación se unifica a lo largo en un “bloque” mayor, unido al tope que hace con el cordón de soldadura cuando succiona el viento, hace que sea el sistema óptimo para cubiertas de este tipo. Se puede entender mucho mejor en el plano de sección que se muestra a continuación y las fotografías donde se muestra cómo queda instalado y como se hace la soldadura del cordón junto al perfil metálico especifico.

Con la explicación de este caso, queda claro, que donde se ha respetado la densidad de fijaciones según el cálculo de viento, la cubierta ha aguantado, aún con una lámina impermeabilizante de calidad básica, bajo precio y un espesor mínimo, lo cual potencia más si cabe la importancia de hacer un buen cálculo de viento y hacer la ejecución respetándolo.

En esto de la ejecución de cubiertas DECK acabadas con lámina impermeabilizante de intemperie no hay trampantojo posible.
Como todo en esta vida nadie da duros a cuatro pesetas y la ejecución de cubiertas no es una excepción, por lo tanto, hay que pensarse muy bien al contratar una nueva ejecución o una rehabilitación cuanto pagamos por ello, porque en relación con lo que paguemos vamos a recibir una calidad de materiales y ejecución u otra, y ya se sabe… el dinero del pobre se paga dos veces.
Para que esto se cumpla tiene que haber una simbiosis entre el contratista especializado que ejecuta el aislamiento e impermeabilización de la cubierta, el fabricante de las fijaciones y el fabricante de la lámina, porque este tipo de ejecuciones tienen una garantía y por el bien de todos los actores que la componen, es decir, los tres comentados, más la propiedad de la edificación, es conveniente que las cosas se hagan con seguridad y que no estén contaminadas por el afán de gastar lo mínimo posible en una partida que tiene una grandísima responsabilidad. Ya se sabe que lo barato acaba saliendo muy caro…
Es importante que la profesionalización en el sector se imponga. Eso conlleva que los proyectos estén bien definidos, que se lleven a cabo los cálculos necesarios, quedando documentados y que se supervise de manera exhaustiva la ejecución in situ para que haya un control de que se está cumpliendo con lo proyectado y calculado, aportando a la cubierta la seguridad que se merece. Y algo que considero importante, haciendo el control de la ejecución pensando en la seguridad de la cubierta una vez terminada, no cumpliendo el trámite para que “alguien” aporte una garantía comercial, que últimamente se han prostituido utilizándose como arma de cierre de venta al mayor postor en número años, pero que casi nadie se lee y después vienen las sorpresas porque las garantías en ningún caso son “cheques en blanco” y tienen cláusulas a tener muy en cuenta como ya he comentado en otros artículos. Mas que en los “papeles” tenemos que pensar en la durabilidad real de una cubierta que protege la edificación y todo lo que hay debajo, que en las cubiertas de tipo DECK suele ser una actividad industrial productiva, mercancía en tránsito logístico o un centro comercial. Parar cualquiera de estas actividades, tener perdidas de producto o maquinaria que hay debajo puede tener costes incalculables en relación al coste de hacer bien la cubierta, que suele ser infinitamente inferior que lo que protege por debajo, pero que por desgracia no se tiene en cuenta y con la explicación de este caso se puede entender mejor.
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